Y de repente llegas tú.
Nunca había conocido a nadie que de verdad pensara que yo valía la pena,
hasta que te conocí a ti , y lograste que yo también lo creyera.
Sólo me queda pasar página, borrar hasta el último recuerdo tuyo, quemarlo, olvidar todas las lágrimas y quedarme solo con las sonrisas.